Naciones Unidas. EFE. El presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, defendió este viernes el impulso del multilateralismo financiero porque lo considera vital para hacer frente en todo el mundo a la crisis provocada por la pandemia de coronavirus.

Sánchez reclamó esa acción conjunta en su intervención en un evento virtual organizado en el marco de la 75 Asamblea General de la ONU para abordar la solidaridad internacional ante la recesión económica provocada por el coronavirus.

Un acto en el que también participaron, entre otros, la vicesecretaria general de Naciones Unidas, Amina J. Mohammed, y el presidente de Costa Rica e impulsor de este debate, Carlos Alvarado.

Sánchez resaltó la necesidad de que, ante la crisis por la COVID-19, haya horizontes claros y se trabaje globalmente para superarla.

A su juicio, supone una gran responsabilidad afrontar el reto que implica esta pandemia, pero también consideró que se trata de una oportunidad para hacer las cosas mejor.

El jefe del Ejecutivo recordó el acuerdo logrado en la Unión Europea para impulsar un fondo de ayuda a sus Estados miembros para superar la situación provocada por la pandemia, pero subrayó que no todos los países en todo el mundo pueden contar con los mismos instrumentos.

El socialista Sánchez expresó su interés especial por la situación de los países de América Latina y el Caribe y su compromiso por trabajar con las naciones más desfavorecidas para contrarrestar la desigualdad y lograr un modelo económico sostenible que no deje a nadie atrás.

“Debemos actuar a nivel mundial porque el destino de todos los países está interconectado”, dijo el presidente del Gobierno.

En ese contexto, elogió la iniciativa del presidente de Costa Rica para la creación de un fondo para ayudar a las economías por la COVID-19 denominado FACE (por sus siglas en inglés).

UN APUNTE

Elogia iniciativa

Sánchez elogió la iniciativa del presidente de Costa Rica para la creación de un fondo para ayudar a las economías por la COVID-19 denominado FACE (por sus siglas en inglés), que estaría financiado con el 0,7 por ciento del PIB de las principales economías del mundo y que representan el 80 por ciento del producto interior bruto mundial.