WASHINGTON – América Latina tiene más de tres millones de contagiados y más de 100.000 muertes por COVID-19. Sin embargo, en medio de esta pandemia, existe un país que logró contener el número de contagios y muertes: Paraguay, una nación de siete millones de habitantes que reporta dos mil quinientos casos y veinte fallecidos a la fecha.

Las razones para estas cifras, que algunos epidemiólgos catalogan como un “pequeño milagro”, son varias. En primer lugar, como afirma el Ministro de Salud Julio Mazzoleni, en entrevista con la Voz de América, ha sido la capacidad del país de actuar de manera inmediata y drástica.

“Esta decisión obedece a casi un gesto de humildad de Paraguay, en el sentido de reconocer la fragilidad de su sistema de salud”, dijo Mazzoleni. Con eso en mente, la respuesta implicó el cierre de fronteras, un estricto confinamiento después del segundo caso reportado y una población joven que, desde el principio, cumplió con las restricciones so pena de duras sanciones. Además de aplicar una estrategia particular.

“La de generar una cuarentena obligatoria a los connacionales que retornaban al país en albergues que han sido puestos para esto. Una estrategia que aun hoy continúa y que ha sido acompañada por la gran mayoría de la población. Esto ha sido sustancialmente efectivo en evitar que la propagación del virus se diera más rápido”.

Fronteras seguirán cerradas

Mazzoleni afirmó que las fronteras seguirán cerradas considerando la situación de los países vecinos como Brasil y Argentina. Al mismo tiempo, teniendo en cuenta que en Paraguay es invierno, el ministro no excluye la posibilidad de nuevas olas.

“Mantener esta cuarentena inteligente. Acuñamos este nombre porque queremos expresar dinamismo. Vamos para adelante, nos frenamos, volvemos para atrás si hace falta. No es relajación. Entonces estamos tratando de transmitir al público general de que hay una nueva forma de vivir a partir de aquí. Como el septiembre once cambió la forma de viajar, este virus cambia la forma de vivir y esto la población paraguaya lo tiene claro”, dijo el ministro Mazzoleni.

Con más de 1.500 pruebas cada día, también de forma aleatoria, Paraguay sigue enfrentando el virus que aun circula en el país, con la esperanza que pronto pueda llegar una vacuna.

“No se puede tener una negación ni subestimar al virus. Y que uno no tiene que cansarse de educar y adaptar todas las estrategias posibles a las idiosincrasias y la cultura de cada país. Nosotros buscamos las experiencias ajenas para aprender de ellas, de la buenas y de las malas. Bueno, lo hacemos con mucha humildad y esperando que, ojalá, podamos mantener estos números”, concluyó el ministro de salud.