WASHINGTON, D.C. – El presidente Donald Trump anunció el lunes que su Administración distribuirá 150 millones de pruebas rápidas de diagnóstico para detectar la COVID-19 a lo largo de «las próximas semanas».

«Hoy me complace anunciar nuestro plan para la distribución de 150 millones de test rápidos en las próximas semanas; muy, muy pronto», declaró el mandatario durante una comparecencia ante los medios celebrada en la Casa Blanca.

Unos 50 millones de estos test irán destinados a comunidades «especialmente vulnerables», explicó Trump, quien agregó que 2,1 millones de pruebas ya han sido distribuidas y que se espera que esta cifra se sitúe en torno a los 6 millones de aquí al fin de semana.

El presidente destacó que hace apenas unos días se sobrepasó la marca de los 100 millones de pruebas diagnósticas realizadas en el país desde el inicio de la pandemia, por lo que, según dijo, esta nueva iniciativa supondrá «más que duplicar el número de pruebas ya elaboradas».

También presente en la comparecencia, el almirante Brett Giroir, secretario asistente de Salud y Servicios Humanos, detalló que este tipo de test no requiere de «una biopsia profunda del cerebro» -aunque igualmente ha de realizarlo un «profesional adiestrado»- y ofrece resultados en unos quince minutos.

Trump, que no aceptó preguntas de los periodistas, sostuvo que esta iniciativa servirá para «apoyar» a los estados «a reabrir sus economías y escuelas inmediatamente, tan rápidamente como puedan». En este sentido, el presidente señaló que los test rápidos son los que tienen «un mejor impacto» a la hora de poder determinar una normalización de la situación.

Actualmente, Estados Unidos lidera la clasificación de países más afectados por la pandemia, con 7.139.734 casos confirmados y 204.967 muertes.

A pesar de estos datos, Trump volvió a insistir en que el país está próximo a «dar la vuelta a la esquina» en cuanto al impacto de la pandemia se refiere.

Esta afirmación contrasta con las palabras del vicepresidente Mike Pence, también presente hoy en la Casa Blanca, quien advirtió que es probable que aumente el número de casos «en los próximos días».

“El pueblo estadounidense puede esperar que los casos aumenten en los próximos días”, declaró Pence, en sintonía con la mayoría de los expertos, tanto a nivel nacional como internacional, que han alertado de que el comienzo de la temporada de gripe podría agravar la situación de la pandemia.

Trump, no obstante, restó importancia a este hecho y se limitó a insistir: “Cuantos más test se hacen, automáticamente se tienen más casos”.