En esta imagen de archivo del 25 de mayo de 2020, el presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, a su salida de su residencia oficial, el palacio de Alvorada, en Brasilia, Brasil. (AP Foto/Eraldo Peres, Archivo)

La pandemia de coronavirus recorre los pasillos del poder de América Latina, donde dos presidentes y otros altos funcionarios dieron positivo esta semana a COVID-19, lo cual agrega un nuevo elemento desestabilizador a las crisis económicas y de salud pública en la región.

En Brasil, el presidente Jair Bolsonaro, de 65 años, anunció el martes que había contraído la enfermedad y lo aprovecha para ensalzar públicamente a la hidroxicloroquina, un medicamento contra la malaria que ha estado promoviendo como tratamiento contra el COVID-19, y que ahora él mismo toma, aunque no se ha demostrado su efectividad para ese fin.

La presidenta interina de Bolivia, Jeanine Áñez, de 53 años, anunció el jueves que había dado positivo al coronavirus, aumentando las dudas sobre sus ya complicadas perspectivas políticas.

Y en Venezuela, el dirigente del partido socialista Diosdado Cabello, de 57 años, dijo el jueves en Twitter que él también había dado positivo, lo cual margina al menos temporalmente a una mítica figura considerada la segunda persona más poderosa del país.

Otra figura relevante de Venezuela, el ministro del petróleo Tarek El Aissami, anunció el viernes que tiene la infección.

Tras una revisión a declaraciones oficiales de funcionarios públicos de América Latina, The Associated Press encontró 42 casos confirmados de coronavirus en mandatarios, desde presidentes hasta alcaldes de grandes ciudades, así como docenas, si no es que cientos, de funcionarios de ciudades y localidades menores. En la mayoría de los casos, los altos funcionarios se han recuperado y regresado a sus labores. Pero varios continúan enfermos.

Muchos funcionarios han aprovechado sus diagnósticos para exhortar al público a que incrementen sus precauciones, como el distanciamiento social y el uso de mascarillas. Pero al igual que Bolsonaro, algunos han atraído la atención a tratamientos que no están probados y pueden tener efectos colaterales perjudiciales.

Al ministro del Interior de El Salvador, Mario Durán, le diagnosticaron la infección el 5 de julio, convirtiéndose en el segundo miembro del gabinete en caer enfermo.

“Les pido, hoy más que nunca, que se queden en casa y tomen todas las medidas de prevención”, afirmó Durán. “Protejan a su familia”.

Durán recibía tratamiento en su casa el viernes.

El presidente de Honduras, Juan Orlando Hernández, anunció el 16 de junio que él y su esposa habían dado positivo, junto con dos personas más que trabajan estrechamente con la pareja.

Al día siguiente, Hernández, de 51 años, fue hospitalizado porque los médicos le diagnosticaron neumonía. El mandatario enfermó luego de que la pandemia pasó de un epicentro inicial en la ciudad de San Pedro Sula, a la capital, Tegucigalpa, donde los casos se han incrementado.

Hernández dijo que le dieron lo que describió como el “tratamiento MAIZ”, una combinación experimental y no probada de microdacyn, azitromicina, ivermectina y zinc, que su gobierno está promoviendo como un método de bajo costo para enfrentar la enfermedad. El presidente salió del hospital el 2 de julio.

La revelación de que Cabello —cuya voz de mando resuena los miércoles en su programa semanal de televisión en Venezuela— está infectado, posiblemente tendrá un impacto aleccionador en muchas personas que pensaban que su aislado país estaba relativamente protegido del virus, dijo Luis Vicente León, analista político venezolano.

Venezuela —casi aislada del mundo exterior desde antes de la pandemia— ha tenido muchos menos casos que otras naciones en América Latina, aunque en las últimas semanas los nuevos contagios confirmados aumentan de manera constante.

Cabello dijo que estaba siendo atendido en aislamiento. Un día antes, el funcionario había cancelado su presentación habitual en televisión y había dicho a sus simpatizantes que tenía “fuertes alergias”.

No se ha dado a conocer si Cabello está hospitalizado o qué tipo de atención médica está recibiendo. Venezuela es considerado uno de los países menos preparados del mundo para enfrentar la pandemia. Los hospitales padecen una habitual escasez de suministros básicos como agua, electricidad y medicamentos.

Esto muestra que Venezuela va en la misma dirección que todos los demás países, afirmó León.

En el Caribe, Luis Abinader, presidente electo de República Dominicana, enfermó de COVID-19 y se recuperó durante su campaña. Al igual que Bolsonaro, muchos gobernantes latinoamericanos mantienen sus programas de presentaciones públicas aun cuando la región se ha convertido en una de las más afectadas por la pandemia.

Esto representa un creciente peligro para la gobernanza en la región, dijo Felicia Knaul, profesora de medicina que dirige el Instituto para Estudios Avanzados de las Américas en la Universidad de Miami.

“Estamos intentando mantener a salvo a nuestros proveedores de atención médica. Es lo mismo para nuestros gobernantes. No queremos un gabinete enfermo y en el hospital. Sería enormemente desestabilizador en una situación ya de por sí extremadamente inestable”, agregó. “Esa es una razón de por qué es peligroso estar en público a menos de que todos alrededor tengan puestas mascarillas. Tienen que ser responsables”.

El presidente guatemalteco Alejandro Giammattei puso el jueves a todo su gabinete y colaboradores en cuarentena después de que uno de sus ministros dio positivo.

En Bolivia, las autoridades dijeron que Áñez no había acusado síntomas y que el viernes se encontraba de buen ánimo en su residencia oficial.

Al menos otros seis ministros y viceministros bolivianos estaban infectados, así como al menos ocho miembros de su personal.

El COVID-19 se está propagando con rapidez en Bolivia, abrumando a su débil sistema de salud y a los servicios funerarios, a tal grado que las familias en la ciudad céntrica de Cochabamba están efectuando funerales en las calles.

En medio de la crisis en Bolivia, algunas encuestas colocan a Áñez en último lugar en las preferencias con vistas a las elecciones de septiembre, en la que tres candidatos tienen posibilidades de ganar la presidencia. Áñez, que asumió la presidencia después de que el mandatario Evo Morales fuera depuesto el año pasado durante protestas nacionales, no tiene vicepresidente, y si no pudiera seguir ejerciendo el cargo, la próxima en la línea de sucesión a la presidencia es la presidenta del Senado, Eva Copa, que pertenece al partido de Morales y es enconada oponente de Áñez.

AP