Decenas de cañeros que volvieron a reclamar su pensión y el cumplimiento de la palabra empeñada del presidente de la República, quien les prometió el beneficio en septiembre pasado.

Así, con esa consigna a todo pregón, los cañeros se congregaron cerca del Palacio Nacional, para desde allí alzar su grito de protesta hasta la misma casa de Gobierno.

Entonces proclamaron que no están mendigando nada, sino exigiendo un derecho adquirido en los duros cañaverales, donde enfrentaron la crudeza de los ingenios, trabajando a brazo partido para que ahora, muchas décadas después, no les quieran pagar el sudor de su frente.

A eso le llaman injusticia. Por eso volvieron a implorar la intervención de las autoridades, esperando que finalmente atiendan su reclamo y les resuelvan la situación.

Los manifestantes revelan la vida dura que llevaron, marcados por la crueldad de los ingenios. Eran traídos para el corte de la caña y vegetaban en los bateyes. Muchos tienen cuatro y cinco décadas en esta tierra, cuya riqueza está empapada de ese negro sudor que caía como ‘gotas de charol’. Ahora solo quedan arrugas en su piel, después de tanto sufrimiento en esos verdaderos campos de batalla que eran los ingenios. NOTICIAS SIN