Nueva York (EFE).- La Alcaldía de Nueva York dio a conocer este jueves más detalles sobre su plan para el retorno a las aulas, tras la pausa provocada por la COVID-19, que ha llamado “Promesas para el regreso a la escuela”, una iniciativa que cuenta con el rechazo del principal sindicato de maestros y con la preocupación de muchos padres.

El plan para evitar el contagio con el virus y con ello un rebrote de la pandemia, que dio a conocer el alcalde de la ciudad, Bill de Blasio, junto con el titular de Educación, Richard Carranza, destaca que en todas las escuelas habrá desinfectante de manos y equipos de protección personal (PPE, por siglas en inglés), así como una enfermera.

“Nuestro plan para reabrir nuestras escuelas es el más riguroso del país y quiero que los padres sepan que estamos tomando absolutamente todas las precauciones para mantener a sus hijos sanos y seguros”, señaló De Blasio en su rueda de prensa diaria, sobre el mayor sistema público de educación del país con 1,5 millones de estudiantes, la mayoría latinos y afroamericanos.

“Trabajamos para los padres y los niños de la ciudad de Nueva York y debemos hacerlo bien, y lo haremos. Todos están trabajando juntos para asegurarse de que el equipo de protección personal estén en su lugar, la limpieza, lo que sea. Ese trabajo se hace todos los días”, afirmó el alcalde.

El plan de regreso a las clases, con aprendizaje mixto (presencial y remoto), estipula que el Departamento de Educación tendrá un suministro de PPE disponible en todo momento, con una línea directa para que los directores llamen para el reabastecimiento inmediato de sus escuelas, que reabrirán el 10 de septiembre.

Los salones que no tengan una ventilación apropiada no serán usados, los edificios se desinfectarán cada noche y las zonas de alto contacto se limpiarán varias veces durante el día, de acuerdo con lo anunciado por De Blasio y Carranza, que hoy visitaron algunas escuelas.

Se exigirá el distanciamiento social y el uso de la mascarilla todo el tiempo, de acuerdo con el plan con el que la Alcaldía busca tranquilizar a padres y educadores y lograr un acuerdo con la Federación de Maestros.

El rechazo del sindicato de maestros

El sindicato, uno de los mas grandes de la nación, ha advertido que no consideran seguro el retorno a las escuelas para los estudiantes y los 66.000 maestros del sistema educativo.

Entre las exigencias que ha puesto sobre la mesa figura que todos los que ingresen a un edificio escolar el 10 de septiembre se realicen una prueba de COVID o anticuerpos.

Ha advertido que acudirán a un tribunal si el plan de seguridad no cumple con sus estándares y que podrían recurrir a la huelga.

El plan exhorta a todos los empleados del Departamento de Educación a que se sometan a la prueba mensualmente.

Asegura que los edificios escolares se cerrarán si el porcentaje de pruebas COVID-19 positivas en la ciudad se sitúa en el 3 % o lo supera.

Los temores de una maestra del Bronx

Maritza, maestra de escuela elemental en El Bronx desde hace 28 años, aseguró a Efe que pese a las “promesas” de la Alcaldía no se siente segura por “los casos de positivos que aún hay en muchas comunidades».

“No me siento cómoda con el plan, todavía no me convence”, sostuvo la maestra de una escuela del sur de El Bronx, una de las áreas impactadas por el virus en este condado.

Además, según su opinión, “la mayoría de los padres no quieren enviar a sus hijos».

Indicó que siempre se hacen reuniones con padres al inicio de un nuevo curso “pero hay muchas dudas” sobre este semestre en particular.

“Me gustaría quedarme dando clase desde casa, muchos de mis colegas también lo prefieren, no quieren que pase lo de Florida» donde ha habido un repunte de casos del virus, así como en otros estados, concluyó.

Sobre la posibilidad de una huelga, expresa que preferiría que todo se solucionara “como ha ocurrido hasta ahora».